miércoles, 18 de noviembre de 2009

81 CET B (Esperanza) (III y fin)

Lo que nunca pensaron al planear esta misión era que el único piloto capaz de terminarla con éxito era alguien que había dejado de creer en el ser humano; alguien dispuesto a hacer todo lo posible por asegurarse de que el Hombre no quedaría sin su merecido y paradójico castigo.

¿Cómo se podía permitir al ser humano, responsable de romper el equilibrio natural de todo un planeta, que pudiera contaminar otros sistemas solares del universo conocido?
Si el Exodus había resistido el tremendo viaje en el hiperespacio, ahora esta en mi mano el terminar definitivamente con la raza humana: el virus más letal que había existido.

Delante de mí está el pequeño botón azul que antecede a la pandórica autodestrucción; reluciente dentro de la cubierta de seguridad, transparente y lleno de nadas, esperando que esta se abra y todo acabe con un click.

Pero antes del final, quiero cumplir un último deseo en forma de despedida de lo que ha sido mi hogar durante estos años. Busco algo que grabar en mi mente para que me acompañe en la oscura eternidad que está a punto de llegar. Y mis pasos me llevan casi automática e involuntariamente hasta la sala de criogenia; y ahí veo la unidad gemela de hibernación. Me acerco. Una extremadamente fría capa de escarcha recubre el cristal adiabático; noto el contraste térmico en mi mano mientras acaricio suavemente la superficie. Duele al sentir tanto frío, pero es sólo un momento, mientras comienzo a ver el interior...


Estás plácidamente dormida, casi juraría que sonríes. Y, al verte, recuerdo una parte de mi memoria que permanecía congelada desde antes incluso de empezar este superviaje. Todos esos sentimientos absurdos e irracionales, como de otra época y de otro ser... Mil imágenes de belleza terrenal, profunda, desértica y majestuosa me inundan quemándome con un flashback sobrecogedor.
Y toda la seguridad que me acompañaba para llevar a cabo mi plan suicida, larga y terriblemente sopesado, se viene abajo... y en todo mi ser se instala, sin que pueda hacer nada por evitarlo, el virus de la esperanza.


4 comentarios:

Arual dijo...

Guauuu!!! Me ha encantado y esa música final de la genial BLADE RUNNER, bufff!!!

Neo dijo...

No sé qué decirte, yo le veo mil fallos; pero cuando trabajas por encargo, ya se sabe lo que pasa... jajaja =)

Lucía Corujo dijo...

Jeje. Me había hecho ilusiones de que acabaras con el futuro de la raza humana...pero bueno, qué se le va a hacer, jeje.

El virus de la esperanza, bonita idea.
Besos :)

Neo dijo...

Bueno, nunca se sabe... el botoncillo de autodestrucción sigue ahí, jajaja

=)

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