
Mi celda de hibernación genera un microcampo magnético; lo noto a través de mi piel, hipersensible tras décadas sin sufrir un roce. Noto la actividad eléctrica como si se me quisiera comunicar algo... "buenos días, A, es hora de levantarse", "despierte, son las 7:00, y recuerde que hoy puede ser un gran día", o cualquier otra gastada y supuestamente edificante frase de despertador bio-amigable...
La cápsula cafeínica que acabo de tomar me ayudará a pensar mejor; mi metabolismo se acelera y la mente se va abriendo poco a poco a lo real. Aunque la realidad trae consigo una inquietante mercancía: la memoria y, muy pronto, comienzo a hilar el complejo tapiz de los hechos que me trajeron aquí...
4 comentarios:
Quiero leer más.... ¿continúa la historia?
tienes esperanzas de que eso ocurra? jajaja =)
Inquietante mercancía la memoria.
No creo que te hayas pasado 3 pueblos, de hecho, nos hemos quedado muy cortos. La culpa no es de la gran influencia de la moda, es de la gran influencia de las apariencias, en general.
Besos hacia el espacio, jeje.
=) te has pasado 3 años luz, jajaja, pero tienes razón radicalmente hablando.
bsos
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