viernes, 10 de abril de 2009

Homer vs Heineken: quién es más calavera?



El garito está medio vacío mientras D y yo discutimos acerca de las diferencias que se pueden apreciar ahora que no está lleno de gente. La oscuridad, efecto estroboscópico de las luces y la resonancia de las risas y gritos distorsiona las realidad antropomórfica los sábados por la noche. Me fijo en varios detalles:

- el cuadro de Homer Simpson está ligeramente torcido.
- un farolillo de estilo vintage está MUY torcido.
- hay una pegatina políticamente incorrecta en euskera

Me doy cuenta de mi irresistible manía de fijarme en la linealidad y verticalidad de posters, cuadros y demás motivos decorativos parediles. No quiero pensar en el significado psicológico de esto.

D apunta que el gotelé blanco que inunda las paredes pasa de ser grueso y se considera altorelieve retro. Tan retro que me parece distinguir pinturas rupestres entre sus sombras. Hay arqueros, bisontes, un mamut y Fraga Iribarne.

Vuelvo al cuadro de Homer Simpson, porque realmente no es HS! es una publicidad de Heineken (con sus letras minúsculas y amigables) en la que se ve la radiografía de un cráneo donde la materia gris ha cambiado y ahora es verde.
Le digo a D que se aproxime al cuadro y lo gire para que esté bien alineado verticalmente; yo no puedo ir. Mi excusa es que mi estado etílico probablemente haría que, al tocarlo, se descuelgue y me caiga encima: entonces me pondría a andar por el bar con el cuadro como si la calavera verde fuera mi cabeza, espantando a todo el mundo o haciéndolos morir de risa.


Escucho risas a mi lado. Me giro y las carcajadas provienen de un clon de Ingrid Rubio (pero en guapa) partiéndose.

- Perdona, pero es que os estaba escuchando y alucinaba...

D espeta que no esta bien fisgar en conversaciones ajenas y la extraña dice que es que la música está baja y yo grito mucho. Me da igual, de hecho está bien compartir tonterías y el hecho de tener expectadoras me sube un poco el ego, a la vez que me divierte.

Mientras establecemos comunicación oral, intento por todos los medios acordarme de dónde diablos he visto la imagen de HS y su radiografía cerebral, pero no hay manera. La extraña resulta ser B y tiene compañía, aunque ella prefiere nuestras chorradas.

Tras un buen rato de charla acerca de serigrafías, punkies alegres, formas adecuadas de beber cerveza (vaso, lata, chela express con pajita, etc..), lados oscuros del corazón (me importa un comino si la nariz de una mujer ganaría el primer puesto en un concurso de zanahorias), errores vitales, Jodorovski y sus psicomagias (léase yodoroski; no, que no se lean sus libros) y mis orejas (tema friki donde los haya) terminamos haciendo una apuesta surrealista y disléxicamente varonil acerca de si C (el acompañante de B) o yo es el más viejuno.

En un instante me pregunto si todo esto tiene vuelta atrás, si el día que decidí estar feliz era consciente de lo que deseaba. Y me viene a la mente ese dicho acerca de librarnos de nuestros propios deseos... qué tontería! jaja

Foo Fighters - No Way Back

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