lunes, 27 de abril de 2009

Para C.

En mi mente hay un recuerdo que rechaza diluirse entre el inmenso caudal de las cosas que olvidamos forzosamente a diario:

Es un día de primavera temprana, de este 2009 tan raro. El sol pasado marcó su fuerza hechizante en tu esbelto cuerpo y tú a cambio le regalaste ayer miles de pedazos de belleza rosa, entre tus ramas, para expresar a tu manera que sentías la pasión por la vida.

Ya sé que nada es eterno, pero hay intervalos demasiado cortos aún para los seres cíclicos que poblamos la Tierra. Porque bajo la oscura influencia de la mano del hombre, el clima se transforma e invierte inesperadamente, enfriando tu alegría fructífera, helando tus flores tempranas y cortando sin piedad todos sus pequeños cuellos.

Ahora, un manto rosa de pétalos de tu bien, yace inerte y frío en el borde de la calle por donde yo conduzco, marcando el límite de la acera con una alfombra tan natural como abatida. Sigue siendo primavera, pero tú no lo ves.

Siento tu dolor de árbol vacío precozmente y ese sentimiento me pone gris; pero me niego, esto no puede quedar así: hace falta un poco de magia...
giro levemente el volante y aproximo la trayectoria de mi coche a la acera, acercándome a la delgada línea rosa que forman las flores caídas. Entonces miro por el retrovisor...

La imagen que se forma me habla de vuelos temblorosos, de belleza truncada, de pasados momentos de felicidad completa y de la sonrisa en tus ojos. Ahora desearía encontrar las palabras y memorias que te recuerden toda la felicidad que viviste y la que vivirás, pero no puedo, porque ni siquiera te conozco. Quizás alguien cercano a ti si que consiga hablarte de tu risa perdida, de tu alegría ahora escondida temporalmente. Tal vez esa persona en la que confías te haga ver que las flores vuelven, sin duda, como que el sol sale todos los días.

Yo sólo consigo acelerar un poco más y dejar esa imagen grabada en mi memoria hasta hoy, que vino a encontrar un hueco para salir y, tal vez, llegar a ti. Y me pierdo en mi recuerdo, mientras te siento de una manera extrañamente bella.

Mientras, en la calle de mi recuerdo, una nube rosa de pétalos se forma como una estela en mi camino mientras yo la observo por el espejo retrovisor del coche. Ahora, más que nunca, estoy seguro de que no fui el único que la contempló.






8 comentarios:

Arual dijo...

Bufff... me has dejado helada... y eso en plena primavera.

Pareidolia dijo...

Está bien lo de ser un poco voyeur y más desde el coche...Me voy a poner retrovisores en la bici
Besicos

Sara M. dijo...

askerosamente feliz, sí

Antígona dijo...

Pétalos de rosa, belleza fugaz, un espacio de felicidad donde parece imposible encontrarla... Me has hecho pensar en "American Beauty" y me has arrancado una sonrisa en esta mañana gris.

¿Qué más se puede pedir?

El horizonte de la felicidad se nubla y desdibuja tan a menudo. Pero a veces sólo hace falta una bella imagen para que luzca despejado allá a lo lejos, invitándonos a pisar el acelerador.

Un beso

Antígona dijo...

Mucho tiempo ya sin postear, Neo. ¿Dónde te metes?

Besos!

Arual dijo...

Scooby Doo where are you?

Arual dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
trpyana dijo...

Neo
¿nada escrito en este Mayo que pasa fugaz???

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