Pero me contengo. Reprimirme es algo que llevo haciendo demasiado tiempo, no es de este año, así que de momento, funciona. Y la cosa marcha porque mis mecanismos racionales siempre encuentran una trampa, una llave de aikido preparada para frenar a mis sentimientos.
No es una lucha justa, aunque tal vez ninguna lo sea. O tal vez si. Yo al menos la busco.

- El director de una sucursal bancaria me trata como a una basura cuando voy a pedirle condiciones para un crédito; me contengo, aprieto los puños y me voy. Tal vez su hija esté enferma, tal vez a él le hayan diagnosticado un cancer hoy mismo. Tal vez, tal vez... ¿Porqué cojones tengo que intentar comprender hasta al más hijodeputa?
- Mi coche tiene unos rayajos y entre que quiero arreglarlos con el seguro de otro y la violencia que almaceno en mis venas, pero intento encontrar una mala persona que se merezca el choque; busco el golpe perfecto:
Tiene que ser alguien que conduzca sin cuidado, que se salte las normas, que no tenga preferencia, que vaya a poca velocidad para que no haya daños personales, que vaya solo, que tenga cara de mala persona, que no sea un principiante, que conduzca un coche de marca, como por ejemplo un Audi A6. Quien hace todo esto y tiene pasta para comprase un A6, se merece un susto, no? no me siento culpable chocando contra un A6 que se lo haya currado tanto como para mercerse la jostia.
- Y esta tarde, al ir a aparcar en el centro, aparece un A6 y se me viene encima con el certificado de todos los requisitos cumplidos, como si fuera la cara del destino que me dice "no querías esto? pues toma"
... y lo pienso un microsegundo y... Y si no lleva puesto el cinturón? y si gira el volante y atropella a alguien? y si...? Mi racionalidad vuelve a vencer y en último segundo, freno.
Y sigo con mi violencia, mi entropía y mi síndrome A6.
Map of the Problematique (Muse)
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