sábado, 21 de marzo de 2009

Quemar

La inmensa cadena de pequeñas muertes cotidianas suele terminar en un renacimiento de proporciones cósmicas, como si los llantos diarios fueran simples fusiones nucleares de un reactor solar y, al final, desembocaran en una especie de big bang masivo.
Cuando esto ocurre, se termina el sufrimiento, se genera un nuevo universo a explorar, a vivir y a sentir.
Tenía ganas de que esto sucediera, porque en este universo paralelo y alternativo, no vas a saber lo que voy a sufrir; cuando yo decida, me permitiré el lujo de sentirme mal, pero para llegar a eso queda bastante.
Tampoco se sabe el tiempo que durará este nuevo escenario, porque es cierto que todo acaba; la tristeza de la soledad se evapora y extingue, pues cuando no se busca algo, es difícil echarlo de menos y ya no busco tristezas. No.
Me busco a mi, y me reencuentro con mi ser más luminoso. Que, por cierto, ya iba siendo hora de brillar y de quemar.

4 comentarios:

Pilar dijo...

Brillar para la primavera de ti es una casi obligación y se me entienda bien, ¡dulce camino!

Sara M. dijo...

Pero que no se consuma, por dios...tengo que verlo con estos ojitos que se han de comer los gusanos...
Al margen de esto...Gracias

Arual dijo...

Esto suena a punto y a parte.

Neo dijo...

@Pilar: efectivamente, estoy siguiendo una obligación moral progresista. =)

@Sara: jaja, aquí hay universo para rato!

@Arual: esto lo que pasa es que es un puntazo! =)

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