martes, 28 de octubre de 2008

Merece la Pena

Hace frío, una sensación cortante y paralizante que tengo que vencer para poder moverme entre los campos y los parques, ahora desiertos y con regusto melancólico de niños jugando en pantalón corto. Hace frío pero yo siento calor, un calor lejano que me llega de átomos vibrando en perfecta sincronía

Al atardecer salgo a toda ilusión, en dirección a un sol que no consigo atrapar. No soy apenas consciente, siquiera con un rayo de intuición, de que la belleza no está en un horizonte rojizo del oeste, pero al caer la noche y llegar las estrellas, con su extraña frialdad que me acompaña, percibo de alguna manera que aunque se termine el día, no todo está perdido y que la fascinante sensación de belleza de la vida persiste, tras tocarme con su esplendor.
He buscado demasiado por el tiempo y por el espacio como para dejar escapar esta sensación de felicidad, esta eterna ilusión indefinida y finita que deja en paz mi pensamiento y me sobrepasa en todo (y ha sido mucho) lo que he sentido.
Siento una máxima belleza y un confort imposible de ocultar cuando me doy cuenta de que el conocimiento ahora no viene de memoria, libros, pelis o canciones. La vida tiene otras formas más directas de enseñar y yo no puedo resistir la curiosidad de su misterio. La vida enseña con sangre y con esperanza que no somos dioses, y en nuestra propia fragilidad nos hacemos fuertes, sin tregua, sin espacio para que la muerte nos gane terreno, con las manos abiertas para acariciar lo que merece la pena.

¿Es esto una locura? =) perdona, compañero, pero dime algo que no sea una locura.

2 comentarios:

Sara M. dijo...

La locura es otra cosa.

troyana dijo...

Neo,me ha gustado eso de que la vida en nuestra fragilidad,nos hace fuertes..
Un abrazo

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